martes, 3 de enero de 2006

Neruda y yo

"Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es hora de partir, oh! Abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas,
Oh! Sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En tí se acumularon las guerras y los vuelos.
De tí alzaron las alas los pájaros del canto.
TODO TE LO TRAGASTE, COMO LA LEJANÍA.
Como el mar, como el tiempo. Todo en tí fue naufragio!"

Aún emerge tu recuerdo.
En el presente de mis dudas, ahí estás, ahogando esperanzas, haciendo surgir la nostalgia de aquella felicidad fugaz ausente.
¿cómo saber que aún vivo en tí?
Cuán grande pena es el lamento cercano de nuestra lejanía.
Y surge en mí el llanto amargo del amor.
Ausencia de tí y mis lágrimas revelan que todo lo hermoso acabó.
Fueron fugaces las miradas que expresaban lo que hoy se convirtió en cenizas, las cenizas de una pasión que aún intento avivar. Más soy solo yo... donde estás tu? Amor mío?
Solo me devolvería la vida un nuevo susurro de tu voz. ¿por qué ya no existes en mis días? ¿por qué no soy tu princesa? Aún medito en mis oraciones un milagro... que mis cartas tuvieran correspondencia y mi cuerpo se envolviera tan solo por el fragante olor en tu regazo.
Tu has sido para mí el rocío en un angosto día de verano, la fragancia suave y esperanzada de la primavera, fuiste una llamita de pasión en el frío invierno que aún me envuelve y el precioso paisaje de hojas secas que el pasado otoño me dió felicidad.

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